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PROTÉGETE EN VERANO.
Jul 15,2008 12:00
por
canariasaldia.com
Sanidad da a conocer sus consejos en la época estival La campaña Verano y Salud 2008 de La campaña impulsada por En esta ocasión, se han editado 3.000 carteles, 100.000 abanicos, 150.000 folletos, 25.000 tarjetas fotosensibles y 500 cometas. Este material se distribuirá en más de 1.100 puntos de información de toda Canarias. Los materiales y la información de esta campaña se difundirán en las principales playas de todas las islas durante los meses de julio y agosto, señalizados con banderas alusivas a esta campaña de promoción de la salud en verano. Hay que destacar la colaboración desinteresada de Cruz Roja en la organización de los puntos informativos a pie de playa a través de sus puestos de socorrismo y salvamento. La prevención de riesgos asociados al verano es una tarea habitual de los servicios de salud pública en todos los países de nuestro entorno. En Canarias, esta actividad tiene una vigencia casi permanente, dadas las características turísticas de nuestra región y la alta penetración de la radiación ultravioleta en nuestra atmósfera, lo que obliga a adoptar durante todo el año precauciones especiales y continuas para evitar el daño en la piel por la radiación solar. Entre estos riesgos, hay que destacar de los aspectos directos: la quemadura solar y el efecto del calor en las personas susceptibles, que son los que centran la mayoría de las recomendaciones de la campaña, aunque no son los únicos. En esta época del año son frecuentes también los accidentes de tráfico y los traumatismos causados por accidentes en las zonas de baño. Las zambullidas en piscinas o en el mar son la causa del 5% del total de las lesiones medulares que se han producido en los últimos cinco años, según el Hospital Nacional de Parapléjicos. Además los daños causados por ignorancia o por negligencia al entorno también repercuten en nuestra salud, y no pueden olvidarse. La exposición al Sol Aunque el sol estimula la formación de vitamina D, que contribuye a la formación y consolidación de huesos y dientes, también nos causa daños como el envejecimiento prematuro de la piel, cataratas y otras enfermedades oculares, y, el más grave, cáncer de piel. Los efectos negativos de la radiación solar pueden ser inmediatos: quemaduras, pigmentación, insolación. Otro grupo de efectos aparecen con el tiempo: alergias solares, envejecimiento de la piel (pérdida de elasticidad, dilatación vascular, arrugas y manchas), fotocarcinogénesis (cáncer de piel) y alteraciones oculares (fotoqueratitis, cataratas, fotoconjuntivitis, entre otros). En España se dan 80.000 nuevos cánceres cutáneos al año, de los que 6.000 son melanomas. Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada año se producen en todo el mundo más de 2 millones de cánceres de piel distintos del melanoma y 200.000 melanomas malignos. Las personas de piel clara tienen más riesgo de sufrir cáncer de piel por la ausencia relativa de pigmentación en la piel. Uso adecuado de fotoprotectores En territorios como Canarias, en los que por su latitud el nivel de radiación solar es elevado a lo largo de todo el año, debe utilizarse fotoprotección adecuada (índice 30 o más) en las zonas del cuerpo expuestas todos los días antes de salir a la calle, y no únicamente cuando vamos a la playa o a la piscina. Según distintos estudios clínicos, utilizar un fotoprotector adecuado durante los primeros 18 años de vida puede reducir hasta un 78% el riesgo de cáncer cutáneo. Los fotoprotectores o filtros solares son sustancias químicas que aplicadas sobre la piel atenúan (no la evitan totalmente) la acción perjudicial de los rayos solares. La acción de los fotoprotectores debe complementarse con el uso de sombreros o gorras que protejan la cabeza, y gafas de sol homologadas con nivel de filtro 3 ó 4 que eviten el daño ocular del sol. Debemos evitar siempre la exposición al sol en las horas de mayor incidencia de sus rayos, entre las 11 y las 16 horas, y recordar que las sombrillas no protegen adecuadamente del sol, y su uso no exime por tanto de utilizar una fotoprotección acorde con nuestro tipo de piel. El fotoprotector debe extenderse media hora antes de exponernos al sol (o de salir a la calle, en el caso de Canarias, donde estamos expuestos a su radiación todos los días), en una capa uniforme, sin olvidar zonas especialmente frágiles de nuestro cuerpo como labios, nuca, orejas, nariz y hombros, que son las que con más frecuencia se queman. Tampoco debemos olvidar las piernas y los pies, y en general, cualquier parte del cuerpo libre de vestimenta. Además, debemos renovar la aplicación del protector solar cada dos horas o después de cada baño y complementar la protección con sombreros y gorras, en especial en los niños. Nunca deben exponerse al sol niños menores de 3 años, porque su piel aún no tiene desarrollados los mecanismos de defensa necesarios para protegerse de la radiación solar. La necesidad de hidratación en verano En verano nuestras necesidades de hidratación aumentan. Las altas temperaturas hacen que sudemos más que durante el invierno. Por eso necesitamos tomar más líquidos, ya sea en forma de bebida u otros alimentos ricos en agua, como sopas frías, frutas y verduras. Los humanos somos agua en más de un 50%. Una proporción que varía en función de la edad, peso y sexo –cuanto mayores nos hacemos y más pesamos, menos proporción de agua tenemos–. El organismo humano no almacena el agua, por lo que el cuerpo requiere que se le aporte la cantidad que pierde cada día a través de distintas funciones: respiración, sudoración y evacuaciones, entre otras. Necesitamos alrededor de tres litros de agua diarios, cuya proporción se reparte entre la ingesta de agua y los alimentos que se toman. Alrededor de un litro y medio lo proporcionan entre 6 y 8 vasos de líquidos, que pueden ser agua, zumos, refrescos y batidos, por ejemplo. El resto de líquido puede conseguirse a través de los alimentos: las frutas y las verduras tienen un alto contenido de agua –cerca del 85% de su peso es agua–, así como la carne y el pescado –con valores que oscilan entre un 50 y un 70% de agua–. Los ancianos y los niños son quienes más tienen que controlar sus niveles de hidratación durante la época estival porque ven alterado su mecanismo de la sed. Los niños, porque no siempre piden bebidas cuando tienen sed. Y los ancianos, porque tienen menos agua corporal que en etapas anteriores de la vida. 10 Consejos de salud para un verano saludable • Evite la exposición prolongada al sol, especialmente al mediodía, y use siempre filtros solares con factor de protección superior a 30, especialmente en el caso de personas de piel blanca. Los niños menores de tres años no deben exponerse nunca directamente al sol. • Beba líquidos con frecuencia, sin esperar a tener sed, y no ingiera bebidas alcohólicas ni refrescos con cafeína o muy azucarados. • Si está tomando medicamentos, cerciórese de que éstos no son incompatibles con la exposición al sol: la piel se vuelve más sensible y podrían producirse quemaduras graves. Algunos medicamentos, potencian los efectos del calor. • Use ropa fresca, amplia, de fibras naturales, y de colores claros y protéjase los ojos con gafas de sol homologadas. La cabeza debe estar también cubierta con gorras o sombreros, a todas las edades. • Sea prudente con los baños de mar y con los deportes acuáticos, evitando los saltos en piscina o en aguas poco profundas, y vigile a los niños en las piscinas o playas y protegiéndolos con flotadores o salvavidas adecuados, si fuera necesario. • No haga ejercicio ni trabajos pesados en horas de calor. Si hace deporte, manténgase hidratado y respete siempre la señalización de las zonas deportivas, recreativas o de baño. • Haga una alimentación más ligera, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales, pescados, y carnes poco grasas en lugar de otros alimentos más grasos o azucarados. Recuerde que el calor estropea antes los alimentos. Manténgalos a la temperatura adecuada ( menos de 6 grados o más de 70) y nunca a la temperatura ambiente. • Vigile especialmente a los ancianos que vivan solos. Llámelos con frecuencia y controle que su casa esté aireada y fresca y que ingieran agua aunque no tengan sed. • No conduzca nunca bajo los efectos del alcohol. • Ante cualquier síntoma de malestar como piel seca, calambres prolongados, dolor de cabeza, o confusión, refresque su cabeza y pida ayuda llamando a emergencias en el 112. |