• PUNTO DE PARTIDA: Planta Machacadora de piedra de Juan Grande, sobre una pista de tierra que sale a la izquierda de la planta.
(Acceso por un túnel bajo la autopista GC-1 al que se llega por la carretera vieja del sur, pasando Juan grande a 1’5 kms.)
• PUNTO DE LLEGADA: El mismo.
Nos vamos a la costa sur, no a la playa, sino a patear un poquito. Proponemos una ruta, corta en kilometraje, en la cual invertiremos unas cuatro horas, pero les aseguro que tardarán mucho más, incluso les digo, que da pena terminarla. Su grado de enganche y sus distintos tipos de dificultad, la hacen idónea para todo tipo de caminante. Agradable sorpresa nos dio este barranco, particularmente por lo bien conservado que se encuentra. El inicio de la ruta está marcado por la cantera, y la carretera para camiones construida a la izquierda de la misma, una zona caótica fruto de las voladuras y movimientos de tierras que entra dentro del barranco. En la actualidad el barranco tiene un uso ganadero insignificante, pero podemos encontrar retos de un pasado donde ese uso ganadero fue muy significativo. Encontramos toda una red de canalización de aguas, tanto de tiempos pretéritos, como la actual galería, que conduce al líquido elemento cuando la lluvia hace correr el barranco, hasta la vecina presa del Berriel. La cantera de extracción de áridos es hoy la principal actividad económica que posee este barranco. Es una herida importante presente en este barranco, pero tan pronto nos alejamos un poco de ella observamos la vitalidad y la fuerza que la naturaleza posee en este lugar.

El Barranco Hondo es un profundo tajo que parte en dos el macizo de Amurga a lo largo de 10 kms. Tiene su cabecera en las cimas de Amurga y Garita, a 1000 metros de altitud, y desemboca en la playa del Cardón, cerca de la punta y playa de Tarajalillo. Su recorrido no puede hacerse íntegro por su cauce al existir un caldero imposible de superar, en la cota aproximada de los 400 metros.
El camino comienza por una pista que entra a la izquierda de la cantera por el fondo del Bco. Hondo, para seguir después entre grandes paredones laterales perforados por grandes e innumerables cuevas naturales con impresionantes vistas desde el cauce.
En la desembocadura del barranco, formada a partir de material sedimentario procedente de depósitos aluviales recientes, nos encontramos con una vegetación xerofítica con predominio de salados, espinos y aulagas. Una vez abandonado el fondo de barranco, ya en el cauce, observaremos gran cantidad de tabaibas y cardones, de un porte majestuoso. Siguiendo el cauce hasta su finalización la vegetación será la propia del piso basal, taginastes, tasaigos, vinagreras, balos, etc.
A unos 30’ del comienzo encontramos una pequeña represa que desvía las aguas del barranco Hondo, por un túnel de más de 100 metros hacia el cercano embalse de Berriel. Por la margen izquierda del Bco. Hondo se sigue un antiguo camino aborigen que cruza varias veces a uno y otro lado, hasta alcanzar el curso medio-alto del barranco.
Pero nuestra ruta no es por el cauce, y comenzamos el tramo más duro de la caminata atravesando el túnel (Que suele tener algún charco después de las lluvias de invierno – Se aconseja llevar linterna). Salimos tras varios metros al Bco. de la Monta y sin camino ascendemos por su lecho hasta llegar a la “Ventana”, que no es más que un pequeño caidero en el cauce, formada por una gran roca atravesada por un agujero por el que cae el agua cuando corre el barranco. En esta zona de cauce aún quedaban varios charcos de agua limpia en los que refrescarse un poco. Luego avanzamos el cauce y tras una pronunciada curva del mismo, comenzamos a subir campo a través por una ladera de piedras lisas, marcada por un mojón en lo alto. El camino se vuelve ahora mucho más duro y hostil aunque hay que decir que a lo largo de este recorrido se ven gigantescos cardones, posiblemente de los mayores de la isla.
Caminando por esta degollada divisoria del Bco. Hondo y el de La Monta, ascendemos divisando a nuestra izquierda la montaña de las tabaibas, con una gran población de cardones en sus laderas, y buscando siempre un montículo rocoso a nuestra derecha. Pasamos el 1º montículo y seguimos subiendo hasta encontrar un 2º montículo rocoso a nuestra derecha. De esta forma y tras 1’5 ó 2 horas llegamos al Arco del Coronadero de Amurga, que no puede verse hasta que llegamos justamente a su lado.
Se trata del arco natural más grande de Gran Canaria, y está situado paralelamente a otro arco de piedra de menores dimensiones. Su geología es monumental e impresionante, jalonada por un paisaje árido con vistas directas al fondo del Bco. Hondo de Amurga. Llegar a este lugar supone un gran esfuerzo, y colocarse bajo la sombra de este arco natural para disfrutar de las vistas que desde allí se tienen, es un privilegio reservado principalmente a ávidos caminantes.
El Arco del Coronadero se encuentra aprox. A 315 metros de altitud entre el nacimiento del Bco. de la Monta y el cauce del Bco. Hondo. Su formación es principalmente erosiva de coladas volcánicas del Mioceno en Gran Canaria. Tras millones y millones de años la erosión deja a la vista los elementos más duros de la roca, dando lugar a formas curiosas como arcos, roques, calderos y fortalezas, típicos de nuestros paisajes volcánicos erosionados.

Una vez que llegamos descansamos un rato bajo la sombra del arco. Y desde allí pudimos divisar frente al mismo arco, y en medio del Bco. Hondo, una formación rocosa gigantesca, con forma de fortaleza, que se denomina Alto del Coronadero ó también Los salineros.
En la cima de esta cresta afilada, a más de 70 metros de altura, podemos divisar uno de los yacimientos arqueológicos más originales de Gran Canaria. El caminante lo descubrirá, ya que está justo enfrente del arco rocoso y porque en esta cima existen unas 36 torretas cilíndricas de piedras, unos apilamientos de lajas cuyo significado cultural aunque desconocido, puede tener un cariz mágico, religioso ó arqueoastronómico. Hay que decir que el emplazamiento de las torretas es muy espectacular pero que resultan invisibles desde el propio cauce del Bco. Hondo, por falta de perspectiva.

Después de pasar un buen rato contemplando las excelencias de este barranco (Su vegetación, sus charcos que aún perduraban en algunos recodos, sus formaciones geológicas (cuevas, puntas y roques, arcos), su variada avifauna y sus secretos arqueológicos), regresamos por el mismo camino hacia el mismo punto de partida, pero eso sí, pudimos cortar mucho camino, porque decidimos hacer campo a través y bajar por algunas laderas hasta el fondo del Bco. Hondo, desde cuyo cauce, se hacía más practicable y cómoda la vuelta a la civilización.
Por ultimo decir a nuestros oyentes que es un camino muy bonito, aunque árido y apartado del resto del mundo: bien conservado (por favor, no lo repetiremos lo suficiente, llevense toda la basura y no la tiren en el barranco), y con una dificultad alta para el caminante. Así que ya saben, tomen sus precauciones (2 litros de agua por persona, calzado, gorra, crema protectora y linterna) y animarles a que lo disfruten con la familia y los amigos.
Agradecimientos: A Chedey de Telde, otro caminate ávido y deseoso de nuevos retos. A Tagoror, ese perrazo que siempre nos va marcando el mejor camino aunque no tengamos ni una gota de agua fresca que darle en más de 3 hs.